lunes, 29 de octubre de 2012

Ernesto Diaz Brenes



 
Esta pieza, posee diferentes elementos particulares pero puntuales en su composición. Por ejemplo, en general solo vemos  una figura femenina ubicada en el centro del horizonte, sin embargo, el eje ubicado en sus hombros tiene cierta inclinación a la derecha, contrapuesta al eje de la cadera. Este efecto utilizado en las grandes obras de la pintura, crea una sensación de dinámica,  ayudado a que genere en el espectador una sensación de movimiento.



Incluso podemos notar que el gesto de su mano es casi una mudra que simboliza una instrucción para contemplar el silencio.
Cada mano tiene un dibujo exquisito y suave, delicado como en la mayoría de sus obras femeninas, ya que son muy similares por su concepto de divinidad. Se ha dicho que la mayoría de sus rostros son recuerdos de la muerte de su primera esposa Jaqueline.
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La figura que aparece en la parte inferior  derecha, según las imágenes religiosas que aparece en su obra constantemente, puede parecer que sea una granada. Esta fruta es muy importante dentro de la simbología cristiana ya que representa la nueva vida. Antiguamente la manzana fue el símbolo del pecado, y desde hace un tiempo se remplazo el símbolo del pecado original por la nueva vida representada por la granada.  Incluso viene del latín malum granatum (manzana con granos), se dice que por sus pequeñas semillas rojas puede compararse con un ruby. como símbolo de Resurrección, por otro lado, la importancia que el Pueblo Hebreo otorga a la granada y que se refleja en el Antiguo Testamento y por otro  lado, la Iglesia como esposa de Cristo y además una sugerencia, el color púrpura, ¿no se les llama “purpurados” a los cardenales precisamente por el color púrpura de sus hábitos? La púrpura cardenalicia (de color rojo escarlata) es conferida por el romano pontífice.
Por lo tanto esta obra posee una gran carga sicológica, ya que cada elemento utilizado en su obra es la suma de los sentimientos evocados de los recuerdos de su vida, tanto en su vida religiosa como amorosa. Desde el balcón en el que ubica al personaje con una vista a un horizonte celestial pero terrenal, representa a su personaje como símbolo celestial, por medio de las veladuras que le acompañan. Segura de su tranquilidad y destino, la mujer con un atuendo pomposo, dándole no solo la naturalidad de su postura, sino de si misma, le acompaña la llave para ser un renacer. Posiblemente, para el artista también lo fue en su vida, o anhelaba que así fuera.

La flor que aparece sobre la mesa es muy parecida a una flor de Nicaragua, Originaria del medio oeste americano llamada  “eustoma”, es una rosa lisianthus. Eustoma significa “cara bonita”, aunque el término lisianthus, que procede de las palabras griegas “lysis”, que significa disolución y “anthos” que significa flor, alude a las propiedades ácidas y curativas de esta flor. Crece de manera salvaje en las praderas de los estados de Texas, Nebraska y Colorado. No obstante, el lisianthus también puede encontrarse más al sur, en países como México o Nicaragua y en algunas zonas de Sudamérica.
Los lisianthus se comercializan en cuatro colores básicos: el rosa, indicado para regalar a jóvenes y a mujeres con una alta dosis de sensibilidad; el amarillo, que representa la creatividad; el blanco aporta calma y dulzura y el malva, para la extravagancia.





En este caso podremos conocer la búsqueda conceptual del artista al hacer de la figura femenina, un vestuario inspirado en esta flor que le envuelve de pies a cabeza. Sin embargo no es equivoco pensar en que aquella flor este parte de la explicación de la personalidad que compone la bella dama.

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